Archive for the 'Literatura' Category

Griseo Mitran

28 agosto 2009

Solo. Otra vez con mi soledad. Ojala pudiera hacer de tus pesadillas, tranquilos sueños, y que navegásemos sobre ellos en un barco de oro.

Quiero que tengas esa sensación, la sensación del placer metido entre tus labios, la de tus ojos brillando intensamente, y tus manos sosteniendo dulcemente mi ser.

Deseo ser eso que tanto quisiste y volar entre las mariposas de tu estomago, rompiendo con tus pasadas tinieblas, y como la droga y el chocolate, hacerte olvidarlas con nuestro éxtasis de una vez y para siempre.

Ven conmigo. Tú y yo solos, los dos. No hace falta más que me prepares y me dejaré servir, seré la exquisitez, el plato que tanto quisiste.

Y ya quisieran esos que dicen que no has de probarme, rozar mi cuerpo. Lo sé, sé que lo anhelan, y tú también lo sabes. Mirame a los ojos y dilo, di que me quieres probar ahora.

No hace falta me lleves al cine, ni al restaurante más famoso, ni de viaje por ahí,… No, únicamente necesito ese momento intimo, para sentirme como la manzana prohibida del Edén, mientras tú, mi Eva, me muerdes lentamente…

Adoro tus juegos y esa manera en la que tus dientes poco a poco se separan de mi carne. Seré tu Eros y tú mi curiosa Psique, pero esta vez no dejaré ni que la mismísima diosa Aflodita nos separe si descubres mi rostro.

Hazlo. Hazlo. Hazlo. Abre el congelador, ponme con aceite en la sartén y preparame como quieras, pero por lo que más quieras, cómeme ahora. Yo, el Bistec Conmovedor (B.C.), te haré sentir incluso mientras hagas la digestión. Te lo prometo.

Griseo Mitran

Ingram (II)

27 agosto 2009

Un filete me manda hacer John Craken,
que en mi vida me he visto en este brete;
quinientos gramos dicen que es filete:
Zampa zampando tengo yo buen saque.

Yo pensé que no hallara restaurante
y estoy a la mitad de otro banquete;
más si lo puedo cortar con un machete
no hay cosa en los filetes que me espante.

Por el primer filete voy zampando
y parece que está muy poco hecho
pues más que tener jugo, está sangrando.

Ya voy por el segundo, y aun sospecho
que estoy poniéndome como un normando:
contad si era ternera y buen provecho.

Ingram

Iván Mazón (IV)

27 agosto 2009

DIARIO DE UN MEDALLÓN DE TERNERA

“¡Nazis y nazas!

¡HAIL! ¡HAILA!

¡He oido hablar de algo llamado escalope!

¡De san jacobos y de filetes de contra
de lomo, de pollo…!

¡EMBUTIDOS! ¡EMBUTIDOS!

¡Carne de cerdo y de animales infames!

¡INFERIORES!

Y digo: ¡BASTA!

¡BASTA! ¡BASTA!

¡El ario debe comer carne aria!

¡Para criar carne aria!

¡übercarne!

¡Rabadilla y solomillo!

¡Rabadilla y solomillo!

¡Rabadilla y solomillo!

¡Rabadilla y solomil…”

¡Click! La radio dejó de emitir.

<<¿Qué voy a hacer ahora?>> resonó en el cuarto. Un ático oscuro y alquilado, sin muebles. <<¡Dios mio! ¿Que voy a hacer ahora?>> Repitió, y comenzó a llorar. Los caseros, sentados en unas butacas rojas en el piso de abajo, oyeron sollozos durante largo rato, sollozos lastimeros y ridiculos grititos desesperados. Jadeos espásticos de un alma que se rompía, un alma que estaba irremediablemente sola. Tanto que el casero, un filete de rabadilla de pura cepa, supuso la verdad y avisó a las autoridades.

Iván Mazón (El gotico)

Paolo2000 (I)

27 agosto 2009

¿ Qué es la vaca ?
Filete en potencia
¿ Qué no es si no ?

Paolo2000

Fanshawe

27 agosto 2009

MONÓLOGO DEL FILETE:

STEAKLOCK:

Él me había avergonzado, y perjudicado en medio millón,
se rió de las vacas locas, se burló de mi cornamenta. Despreció
a mi rebaño, desbarató mis solomillos, enfrió a los carnívoros
y enardeció a los vegetarianos. ¿Cuál es su razón? Soy un filete. ¿Acaso
un filete no tiene ternilla? ¿Un filete no tiene venas, grasas, tendones,
proporciones, sensaciones, afecciones, pasiones? ¿No es sazonado con
la misma sal y pimienta, herido con los mismos cuchillos,
sujeto a los mismos males, curado por iguales remedios,
recalentado y macerado por iguales verano e invierno que
una verdura? Si nos pincháis poco hechos, ¿no sangramos?
Si nos pasáis, ¿no estamos duros? ¿vuestro mojo picón
no nos mata? Si somos similares en todo, también nos pareceremos en esto.
Si un filete ofende a un calabacín, ¿cuál es su humildad?
La venganza. Si un calabacín ofende a un filete, ¿cuál debería ser su
actitud, por el ejemplo vegetal? La venganza. La villanía que me
enseñáis será difícil, pero ejecutaré perfectamente
vuestras instrucciones.

Fanshawe

Absence

27 agosto 2009

En casa de Pablito tenían muy poco dinero y a menudo pasaban hambre. Pablito era un niño famélico. Un día su Mamá llegó a casa con un filete. Pablito no quiso saber cómo lo había conseguido; además, su Mamá salió de nuevo tras guardarlo en la nevera. Pablito tenía hambre, tanta que fue a la nevera a mirar el filete. Se lo quedó mirando largo rato hasta que una voz le sorprendió.
-Hola
Pablito recorrió la estanncia buscando la procedencia de aquella voz amable y melodiosa.
-Hola ¿Cómo te llamas?
Por un momento Pablito pensó que la voz surgía de sus rugientes tripas; y entonces descubrió que quien le hablaba, desde un plato en la solitaria nevera, era el filete
-¿Eres un filete que habla?
-Sí, ¿Quieres ser mi amigo?
Pablito asintió, y él y el filete empezaron una larga conversación. Se lo explicaron todo. El niño narró cómo su padre llegaba borracho todas las noches y le pegaba. Cómo su mamá se iba con otros hombres para llevar comida a casa. Cómo su hermanita murió casi al nacer por falta de alimento. Aquella trágica historia conmovió al filete y entre el niño y la pieza de carne cruda parlante se forjó el lazo de la más hermosa amistad.
Llevaban ya un largo rato cuando las piernas de pablito flojearon y el niño casi cayó al suelo.
-¿Qué te pasa, Pablito?-, preguntó el filete.
-Que me muero de hambre-, respondió el calavérico niño.
-Pues come.
-Es que en la nevera sólo estás tú, y tú eres mi amigo.
-Por eso mismo, Pablito, debes comerme. Yo te quiero, y el lazo de amistad que nos une me obliga a dejarme devorar por tí. Cómeme, Pablito. Mi sacrificio me hará feliz.
Pablito calentó la plancha, sacó a su amigo el filete de la nevera y lo puso sobre ella. Luego, entre lágrimas, se lo comió.
Aquella noche Pablito sufrió la más tremenda de las palizas por haberse comido el filete de su padre.

Absence

Love Crash

26 agosto 2009

El Filete Conmovedor
Escena 1. Interior. Noche. Casa de pobres muy pobres.

Contemplamos a un hombre de mediana edad (Teodoro), a su adusta esposa (Roberta) y al
hijo de ambos (Álvaro). En el centro de la mesa un plato con un solo filete. Mientras Roberta va cortando el filete en tres trozos el pequeño Alvaro pregunta:

-¿Donde está Bobby?

Roberta gira la cabeza hacia su marido y una lagrima cae por su mejilla.

Love Crash

Cabren

26 agosto 2009

El Filete Conmovedor

Escena 1. Interior. Noche.

Contemplamos a un hombre de mediana edad (Teodoro), a su adusta esposa (Roberta) y al hijo de ambos (Álvaro) cenando en silencio alrededor de una mesa de comedor. El ruido de fondo de la televisión se añade a la monotonía del momento. El niño juega con su filete a medio cortar, con gesto aburrido y sin intención de llevárselo a la boca.

Álvaro (sin levantar la mirada): Este filete es de carne de perro…

Roberta responde dándole una sonora bofetada.

Teodoro (efusivo): ¡Dios! ¡Qué filete te han metido… !

Primer plano del rostro inexpresivo de Álvaro mirando al vacío. Una lágrima se desliza por su rostro.

Fin.

Cabren

Mid_Boss

26 agosto 2009

EL FILETE
Cierta tarde aciaga, cuando, con la mente cansada,
meditaba en ciertos foros de sabiduría ancestral
y asentía, adormecido, de pronto se oyó un cachete,
como si alguien muy suavemente llamara a mi portal.
“Es un troll -me dije-, que está metiendo cizaña entre el personal;
sólo eso y nada más.”

¡Ah, recuerdo tan claramente aquel desolado agosto!
Cada chispa resplandeciente dejaba un rastro espectral.
Yo esperaba ansioso la película, pues no había hallado calma en mis foros,
ni consuelo a la pérdida abismal
de aquella a quien los ángeles Avatar podrán llamar
y aquí nadie nombrará.

Cada crujido de las cortinas purpúreas y cetrinas
me embargaba de dañinas dudas y mi sobresalto era tal
que, para calmar mi angustia repetí con voz mustia:
“No es sino un troll que ha llegado a este foro;
un tardío visitante trolleando en nuestro foro.
Sólo eso y nada más”.

Mas de pronto me animé y sin vacilación hablé:
“Troll -dije-, o Cámeron, me tendréis que disculpar
pues estaba sorprendido cuando leí vuestro bufido
y tan raro había sido vuestro comentario en mi pantalla
que dudé de haberlo entendido…”, y refreque de golpe la pantalla:
decía lo mismo, nada más.

El reto miré de lleno, de temor y dudas pleno,
y soñé sueños que nadie osó soñar jamás;
pero en este comentario atroz, superior a toda coz,
sólo se oyó la palabra “Filete Conmovedor”, que yo me atreví a susurrar…
sí, susurré la palabra “Filete Conmovedor” y un eco volvióla a nombrar.
Sólo eso y nada más.

Aunque mi alma ardía por dentro regresé al hilo
pero pronto aquel Troll se escuchó más pertinaz.
“Esta vez quien sea que llama ha llamado a mi ventana;
veré pues de qué se trata, que misterio habrá detrás.
Si mi corazón se aplaca lo podré desentrañar.
¡Es un Troll, fan de Cámeron y Saw y nada más!”.

Mas cuando abrí mi firewall se coló sin la protección,
agitando el chuletaje, un filete muy solemne y ancestral.
Sin cumplido o miramiento, sin detenerse un momento,
con aire envarado y grave fue a posarse en mi estantería,
en un pálido busto de la Reina Alien que hay encima de otras frikerías;
fue, posóse y nada más.

Este jugoso y bien cortado filete tocó, con su grasilla,
en sonriente extrañeza mi perplejidad.
“Esa textura aplanada -le dije-, no te impide ser
osado, viejo filete desterrado de la negrura abisal;
¿cuál es tu tétrico nombre en el abismo infernal?”
Dijo el filete: “No conmoverás”.

Que un filete apestoso tuviera ese tono irrespetuoso
sorprendióme aunque el sentido fuera tan poco cabal,
pues acordaréis conmigo que pocos habrán ocasión
de ver posado tal filete en su friki colección.
Ni filete ni fritura alguna en la estatua de la Reina
que se llamara “No conmoverás”.

Mas el filete, altivo, parduzco, no pronunció desde la figura,
como si en ello le fuera el alma, ni una sílaba más.
No movió una solo tendón ni dijo palabra alguna
hasta que al fin musité: “Vi a otros trolls y fanboys hablar por hablar;
por la mañana él también, cual mis anhelos, volará”.
Dijo entonces :”No conmoverás”.

Esta certera respuesta dejó mi alma traspuesta;
“Sin duda – dije-, repite lo que ha podido acopiar
del repertorio olvidado de algún forero desgraciado
que en su caída redujo sus baneos a un refrán:
“No, no conmoverás”.

Como el filete aún convertía en sonrisa mi porfía
planté una silla mullida frente al filete y la figura con soporte de metal;
y hundido en el terciopelo me afané con recelo
en descubrir qué quería el funesto filete de lechal
al repetir: “No conmoverás”.

Esto, sentado, pensaba, aunque sin decir palabra
el filete que ahora quemaba mi pecho con su mirar;
eso y más cosas pensaba, con la cabeza apoyada
sobre el cojín azul gato espacial que el Mac hacía brillar.
¡Sobre aquel cojín azulado que esa película gustará de usar,
y que en mi mente no deja de sonar”No conmoverás”!.

Luego el aire se hizo denso, como si prendiera una plancha
mecido por cocineros de leve andar musical.
“¡Miserable! -me dije-. ¡Tu Cámeron estos gatos dirige
hacia ti con el filtro 3D que toda crítica te hará olvidar!
¡Bebe, bebe el dulce filtro del Imax, y a la crítica olvidarás!”.
Dijo el filete: “No conmoverás”.

“¡Chuleta! -grité -, ser asado, a la plancha eres, diablo frito!
¿Del Trolleador enviado o acaso una tempestad
trajo tu lánguido carnaje hasta este yermo paraje,
a esta morada espectral? ¡Mas te imploro, dime ya,
dime, te imploro, si existe algún bálsamo en Avatar!”
Dijo el filete: “No conmoverás”.

“¡Chuleta! -grité -, ser cortado, mutilado eres, diablo reencarnado!
Por el cine que veneramos, por el manto celuloidal,
dile a este desventurado si en un futuro lejano
a Avatar, ahora entre hype, un día podrá apreciar”.
Dijo el filete: “¡No conmoveras!”.

“¡Diablo encarnizado, no hables más!”, dije, dando un paso atrás;
¡Que el moderador te devuelva a la negrura abisal!
¡Ni rastro de tu chuletaje en recuerdo de tu ultraje
quiero en mi pantalla! ¡Deja en paz mi soledad!
¡Quita tu sangre de mi pecho y tu grasa del portal!”
Dijo el filete: “No conmoverás”.

Y el impávido filete osado aún sigue, sigue posado,
en el pálido busto de la Reina Alien que hay encima de su pedestal;
y su mirada empanada es la de un demonio que sueña,
cuya sombra el Mac en el suelo proyecta fantasmal;
y mi alma, de esa sombra que allí flota fantasmal,
seguro que a nadie…¡No conmoverá!.

Mid_Boss

Danzante (I)

26 agosto 2009

En el colegio, mis compañeros de clase no comprendían que yo era un bistec atrapado en el cuerpo de una pechuga. “Tú eres una pechuga de pollo; naciste pechuga y morirás McNugget“, me decía Marta, una zanca de corral repetidora que terminó troceada en un KFC. Las risas, siempre las mismas risas y ese olor a fritanga. Yo era diferente, no debía renunciar. Cada semana, imprimía imágenes de lustrosos filetes de ternera a tamaño real, para disfrazarme oculto en la huevera del frigorífico en busca de mi propia identidad. En cambio, pronto comprendí que mi sueño no se cumpliría jamás, y que estaba condenado a prostituirme para malvivir a cambio de un paupérrimo salario. A los dieciséis años, comencé a venderme en trocitos para las grandes cadenas de comida rápida y ya olía a congelador cuando, de pronto, un niño se asfixió al comer uno de mis McNugget en el McDonald’s de Cuatro Caminos y nada volvió a ser igual. Dos meses después, la Policía dio con mi hogar y decidí huir sin pensarlo demasiado a quién voy a engañar. “Salga con las manos en alto, le habla por lo bajini la Policía Nacional. Pique su ajo muy finito, casi como en los botes esos donde viene preparado, y espárzalo por debajo de la puerta. Ya mismo, por favor”. En un acto desesperado por salvar mi vida e inspirar otra frase asobinada, me arrojé a la calle con mi gato en brazos desde un sexto piso. Amenábar feneció, aunque su mullida mata de pelo amortiguó el golpe y me permitió sobrevivir. Corrí más que en toda mi existencia y logré esconderme en un restaurante tailandés; mi cuerpo estaba cubierto de mierda y me había roto una patita, pero un cocinero me vio desmayado sobre el suelo de la cocina y me recogió, aún era aprovechable. Aquella noche, una familia conquense cenó Infierno de Ternera.

Danzante